Desde Barranquilla, Sempertex provee alegría al mundo

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Siete de cada diez globos que fabrica la empresa colombiana Sempentex son vendidos en el extranjero. {Foto cortesía El País de Madrid].

“Buen día, señor”, saluda Mafalda al encargado de la cerrajería.

La pequeña se aproxima al mostrador y dice al dependiente: “Vengo a que me haga la llave de la felicidad”.

Sin chistar, el cerrajero responde: “Con mucho gusto, nenita, ¿a ver el modelo?”.

Desconcertada, la niña sale refunfuñando del negocio: “¡Astuto viejito!”.

Alcanzar el estado de ánimo donde se está plenamente satisfecho nunca ha sido sencillo, como lo muestra Quino en la viñeta descrita.

Y postrarse allí puede durar un santiamén. Por eso, Oswald Loewy (Barranquilla, Colombia, 1958) es un ferviente creyente de que esos momentos hay que compartirlos y celebrarlos.

Este empresario colombiano es todo un experto en adornar y dar vida a dichos instantes.

Su compañía, Sempertex, es una de las mayores fabricantes de globos de látex en el mundo, con exportaciones a 75 países y con una facturación de 35 millones de dólares anuales (unos 32,4 millones de euros).

“Nuestro producto llena un espacio muy importante en la vida de las personas”, comenta el empresario vía telefónica.

Pero no solo eso. En los últimos años, Sempertex también ha puesto color a los eventos de varias marcas transnacionales (Victoria Secret’s y Coca-Cola, entre otras) y ha llegado a los cinco continentes.

Actualmente, siete de cada diez globos que fabrica son vendidos en el extranjero.

Asia ha sido el mercado con mayor éxito. La zona, con China a la cabeza, representa casi un 20% del negocio y allí se envía más del 30% de la producción, detalla el directivo.

A pesar del éxito internacional, la compañía ha metido el freno en su expansión geográfica.

“Nuestra estrategia es profundizar en los mercados que ya estamos”, explica Loewy.

La historia de la empresa arranca en la ciudad de Salzburgo en 1938.

En ese entonces, Emil Loewy, el padre de Oswald, tenía un objetivo: salir de Austria (recién invadida por Alemania) lo antes posible.

El empresario judío, experto en el caucho, buscaba un refugio en el Nuevo Mundo.

Establecerse en Argentina era su meta. Pero el destino dio un giro y Loewy encalló en Barranquilla, Colombia.

Allí edificó una diminuta y rústica fábrica de productos de goma. El negocio fracaso. Sin embargo, Emil Loewy se aferró y comenzó de nuevo.

350 compañías

Las cifras sobre la producción y exportación de globos en el mundo son dispersas.

Sin embargo, Oswald Loewy afirma que en el mercado mundial unas 350 compañías se dedican a este negocio.

En Asia está la mayor concentración: cerca de 200 están instaladas allí, según el empresario.

Dos de las más grandes están en el norte del continente americano (Látex Occidental, en México, y Pioneer Ballom Company, en EE UU).

El resto está disperso en Europa, África y Oceanía. Sempertex, según su presidente, ocupa el tercer puesto global, con una producción de casi cuatro millones de globos diarios.

La firma, cuyos datos financieros no son públicos, espera aumentar su facturación un 20% en los próximos años.

Fue hasta el tercer intento, en 1964, cuando la empresa, fundada como Sempertex (Semper, del latín que significa siempre, y tex, sufijo de látex), comenzó a dar resultados.

La pequeña sociedad se dedicaba a todo tipo de artículos derivados del caucho: guantes, cintas, hilos, biberones, chupetes, preservativos, botas y suelas de zapato, entre otros, explica el actual presidente de la compañía.

“Era un negocio muy local”, añade. En 1978, tras una fuerte enfermedad de Emil, la firma pasó a manos de su hijo Oswald, que en su afán por renovarla decidió centrarse en un solo artículo: los globos.

Cuestión de ajuste

“El negocio necesitaba un ajuste”, detalla el directivo. El cambio no fue fortuito. Oswald Loewy vio que, de entre todos los artículos que producía Sempertex, la venta de globos daba mayores beneficios.

Casi cuatro veces más que los otros productos, explica. “Había que quemar las naves”. Así que reinvirtió las ganancias de la empresa para renovar la maquinaria.

“Teníamos un retraso de 25 años respecto a las firmas extranjeras”, comenta.

El viraje catapultó los resultados de la compañía. Las ganancias se incrementaron más de un 40% durante los años ochenta.

Y hacia finales de esa década, el mercado colombiano era demasiado pequeño para las grandes ambiciones de Loewy.

“Mi objetivo ahora era llevar a la empresa a ser una de las más grandes firmas productoras de globos en el planeta”, agrega.

Así que en la primera mitad de los años noventa, el colombiano vio en las exposiciones internacionales, principalmente en aquellas dedicadas a los juguetes, una ventana de oportunidad para dar a conocer su producto.

“Si una empresa no está en las mejores ferias, simplemente no existe en el mundo actual de los negocios”, destaca.

De esta manera, Sempertex inició la aventura internacional. Saltó de Perú a Ecuador y después a Costa Rica. Se instaló en EE UU y algunos países de Europa (Reino Unido, Alemania y Rusia, principalmente).

En 1999 llegó a Japón e inició su conquista en el mercado asiático.

En España aterrizó hace 10 años, de la mano de la firma Liragram, que tiene entre sus clientes a El Corte Inglés.

Aunado a ello, la empresa ha ampliado su oferta a casi 4.000 productos y ahora fabrica accesorios complementarios para las fiestas: platos, vasos, servilletas, manteles.

El avance que ha tenido le ha valido para convertirse en uno de los exclusivos licenciatarios de los personajes de Disney en Colombia.

Loewy parece que ha encontrado la llave de la felicidad, al menos empresarialmente. Hacia el futuro, sin embargo, ve algunos nubarrones.

“Van a existir cada vez más barreras y hay que estar preparado para saltarlas”, afirma el empresario en referencia a las políticas comerciales de Donald Trump.

“Espero que el muro comercial que está construyendo el presidente estadounidense solo sea con México y no toda América Latina”, espeta.

Pero de no ser así, Loewy está trazando una hoja de ruta. “En caso de que sea necesario encontraremos la manera de montar una fábrica para atender al mercado americano”, concluye.

[Fuente: El País de Madrid].

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