Fósil de dinosaurio hallado en Colombia, reescribe historia de los saurópodos en Suramérica

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El nombre del género (Perijasaurus) proviene de la Serranía del Perijá, que es parte de la cordillera compartida por Colombia y Venezuela (al igual que la Formación La Quinta), mientras que el nombre de la especie (lapaz) es un homenaje al pueblo cercano de La Paz y a los Acuerdos de Paz de 2016, concretados entre el Gobierno colombiano y la exguerrilla de las FARC, que permiten hoy realizar trabajo de campo en esa región y en otras donde antes no era posible por el conflicto armado.

Un equipo de investigación interinstitucional desarrolló un estudio en torno al fósil de una vértebra dorsal de un dinosaurio saurópodo, brindando información relevante acerca de la diversificación inicial de este tipo de dinosaurios en paleolatitudes bajas y la tipificación de una nueva especie.

Se trata de un dinosaurio herbívoro de cuello largo conocido por una sola vértebra que mide aproximadamente medio metro de alto y ancho.

La vértebra muestra un patrón característico de terminaciones óseas que sirven como material de referencia para una nueva especie de dinosaurio Perijasaurus lapaz (pear-EE-hah-SOW-roos la-PAHZ), nombrada así en reconocimiento a la región montañosa donde se encontró y al Acuerdo de Paz de Colombia en 2016, que permitió a los científicos desarrollar la investigación décadas después de que los restos fósiles se encontraran en 1943.

Los nuevos hallazgos en el espécimen muestran una combinación de caracteres morfológicos que le clasifican como un nuevo género y especie de saurópodo, en virtud de la forma y el desarrollo de un complejo sistema de láminas en el arco neural (región de la vértebra que rodea al orificio para el pasaje de la médula espinal). Era un saurópodo de tamaño mediano, basado en la altura (55 cm) y ancho (45 cm) de su vértebra dorsal, que habitó áreas boscosas en tierras bajas tropicales.

El equipo de investigadores, dirigido por Aldo Rincón Burbano, docente del departamento de Física y Geociencias de la Universidad del Norte y miembro del Grupo de Investigaciones Geológicas GEO-4, publicó el 10 de agosto sus hallazgos en el Journal of Vertebrate of Paleontology – doi.org/10.1080/02724634.2021.2077112.

Junto a Jeffrey Wilson Mantilla, paleontólogo en la Universidad de Michigan y curador de su museo; Martín Ezcurra, paleontólogo del Conicet y jefe y curador de Paleovertebrados en el Museo Argentino de Ciencias Naturales; Harold Jiménez Velandia, geólogo egresado de la Universidad EAFIT y maestrante en Ciencias de la Tierra en la Universidad de Caldas; y Daniel Raad Pájaro, geólogo junior de exploración y egresado del programa de Geología de la Universidad del Norte.

Volvieron a preparar, describir e interpretar al ejemplar, el cual constituye la ocurrencia más septentrional de un saurópodo en América del Sur y fue recolectado en sedimentos continentales del Jurásico Temprano a Medio hace ca. 175 millones de años.

No hay muchos fósiles en Colombia y nos dimos cuenta que este no estaba preparado adecuadamente.

A medida que se preparó nuevamente, empezaron a aparecer morfologías que desconocíamos.

La importancia de este nuevo género y especie en el trópico es que nos permite entender un poco mejor el origen de los saurópodos, así como la raíz de los ancestros de aquellos saurópodos encontrados en rocas del Cretácico”, puntualiza el profesor Aldo Rincón, doctor en Paleontología, especializado en mamíferos fósiles del Caribe.

Fuente: Universidad del Norte