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Después de casi 80 años sigue en pie el edificio Santo Domingo

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Por: Jaime Rueda Domínguez

El primer año de mi vida lo viví en el edificio Santo Domingo en el centro histórico de Barranquilla, en la calle de Jesús entre Veinte de Julio y Cuartel (calle 37 entre carreras 43 y 44).

Esta emblemática edificación de 5 pisos, fue construida en 1948 por el empresario Mario Santo Domingo, el mismo año en que fue asesinado el caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán.

Previamente en 1927, don Mario, en cuyo honor lleva su nombre la Fundación Santo Domingo, había inaugurado su mansión californiana que ocupaba una manzana en la calle 10, la última del barrio El Prado (carreras 55 y 56 entre calles 75 y 76) frente al Country Club, fundado en 1926.

Como se recordará, este caserón con helipuerto, fue demolido en 2004 para darle paso a Carrefour, de la multinacional francesa y desde 2013 convertido en el hipermercado Jumbo.

En cuanto al edificio Santo Domingo, estaba situado en el Centro, en un sector de altísima valorización, rodeado de otros inmuebles patrimoniales, unos demolidos y otros aún en pie.

Los más conocidos: el edificio Santo Domingo, edificio Jaar, edificio Matera, edificio Daccarett, edificio OK, edificio Steckerl, edificio Ruiz Quijano, el Hotel Victoria, edificio Nacional (Centro Cívico), edificio Eckardt (Almacén Tía), edificio Cine Colombia, el Teatro Rex, Club Barranquilla, edificio Palma, antigua Gobernación, Casa Lacorazza, edificio Méndez, edificio de Avianca (antigua Scadta), Banco Dugand, Compañía Colombiana de Tabaco, edificio Nico, edificio García y el edificio Beitjala, entre otros.

No podemos olvidar que en 1929 se instaló en la esquina de la calle de Jesús con Veinte de Julio el primer semáforo en Colombia, llamado faro en esa época.

Mis padres vivieron allí el primer año de casados; luego nace mi hermano mayor, Daniel (+) y seguidamente este servidor. Años después nacieron mis hermanas menores, Clara Eugenia y Martha Lucía.

Indudablemente, eran los años años dorados de la Puerta Oro de Colombia y de su centro histórico, donde todo quedaba cerca en ese rectángulo formidable entre las carreras 38 (avenida de los Estudiantes) y 46 entre calles 30 (Boyacá o Las vacas) y 45 (Murillo).

El encanto era recorrer esas manzanas cortas donde funcionaron todos estos negocios y dependencias, clubes, iglesias, colegios, bancos, cines, restaurantes y grandes edificios habitados.

Esto es apenas una muestra de lo que había en el Centro:

Librería Nacional, General Electric (después Murci), el Mercado Público de la 30, Mercado de Granos, edificio Faillace, La Gran Vía, Almacén Mogollón, Empresas Públicas Municipales, Hotel Central, Banco de Bogotá, Banco Francés e Italiano, Casa Clavería, Discos Daro, Calzado Luxor, Calzado Cozzarelli, Heladería Americana, Bar Toledo, El Metropol, Blas Movilla y Cía ltda, Droguerías Blanco y Roca, Electrificadora del Atlántico, la Casa Vargas, Farmacia Bolivariana, la Casa Musical, Singer, Floristería Barranquilla, Mueblería El Ébano, Foto Emidela, Edificio Carbonell, Teatro Murillo, Teatro Colón, edificio de Cine Colombia, el Banco de la República (hoy, sede de la alcaldía), Emisora Atlántico, Farmacia Unión, Bazar Central, Farmacia La Ideal, Edificio Barcel, Royal Bank of Canadá, Banco de la Costa, Foto Tepedino, Óptica Garavito, Edificio Jaramillo, Edificio Roxy, Calzado La Francesita, Calzado Faitala, La Voz de la Patria (con su inolvidable radioteatro), Colegio San Miguel del Rosario, Ferretería Juliao, El Iris, Panadería Nacional, Panadería Central, Ediciones Paulinas, Casa Rosada, , Discos Majestic, Almacenes LEY, Librería Selecta, Calzado Puyana, Almacén Helda, Docarto, Marilú, Modas Maura, Ferretería El Yunque, Chavalita, Prieto, Dau, El Muluki, Relojería El Suizo, La Napolitana, Sofía, El Piave, Farmacia hermanos Salas, Farmacia Medellín, Eros (de Ezequiel A. Rosado), Colegio San José, Colegio Biffi, el Asilo de San Antonio, oficinas de las aerolíneas Avianca, Lansa y Aerocóndor, Almacén Nazaret, Tipografía Angarita, Farmacia Santa Cruz, Muebles Heredia, Muebles Escolar, American Gentleman, Elisa González Rubio y muchos más que yo no conocí.

No puedo dejar por fuera el Jardín Águila, en Murillo entre Líbano y Olaya y el almacén SEARS, el primero de Colombia y pionero en escaleras eléctricas, en la Calle 53 (Caracas) con Olaya, inaugurado el 5 de marzo de 1953.

Regresando al Santo Domingo, como a una cuadra quedaba el Club Barranquilla (antiguo Club ABC) en Veinte de Julio entre San Juan y de Jesús (carrera 43 entre las calles 36 y 37), y en la puerta mi papá conoció en 1954 a la entrada de este centro social al general y dictador, Gustavo Rojas Pinilla, cuando bajaba de un carro oficial durante una visita a la ciudad.

Nosotros vivimos tres años en el Centro en el Santo Domingo y finalmente nos trasladamos a la casa de la calle 76 # 47-33,en el barrio El Porvenir.

Pasillo del edificio Santo Domingo. Foto-captura video Johnny Insignares.

Me movió a escribir esta evocación el video que me envió mi hermana Clarita, hecho por el influencer, Johnny Insignares, actual Secretario de Cultura y Patrimonio del Distrito de Barranquilla, quien ingresó al edificio Santo Domingo y mostró su frontis y pasillos.

Después casi ocho décadas el inmueble está muy bien conservado; su ascensor de ballestas está fuera de servicio y sus pisos Pompeya siguen relucientes.

Verlo en el video de Johnny Insignares me causó mucha nostalgia, porque nunca vi en colores una imagen de la construcción, aunque sí lo reconocí en las foto-capturas que logré.

Mi mamá en uno de los pasillos del edificio Santo Domingo.

Mi papá me comentó que en esos años fueron sus vecinos la familia de Ramón Jesurun Franco, Presidente de la Federación Colombiana de Futbol y Saúl García, aquel presentador de televisión que en los 80 hacía el programa ‘Saúl en la olla’.

Antes de fallecer en el año 2000, bajé con mi papá al Centro, llegamos hasta la puerta del Santo Domingo, pero no quiso entrar.

Cómo me hubiera gustado haber subido hasta el piso donde vivimos y conocer el apartamento donde pasé los primeros 11 meses de mi vida. Nunca lo sabré.