Por: Jaime Rueda Domínguez
Ayer, la noticia deportiva más importante en Colombia fue, indudablemente, que “el piloto barranquillero Salim Hanna Hernández, de apenas 16 años, fue fichado oficialmente por la prestigiosa Ferrari Driver Academy, el programa de formación de talentos de la escudería más emblemática de la Fórmula 1. Nacido en Barranquilla y considerado una de las mayores promesas del automovilismo colombiano, Salim dará un paso gigante en 2027 al unirse a la cantera de Ferrari tras destacar en la Fórmula Regional Europea, donde logró una importante victoria en el histórico circuito de Imola. Pero eso no es todo: también competirá en la FIA Fórmula 3 con Campos Racing, una categoría clave en el camino hacia la Fórmula 1″. (Tomado de la página El Sueño Colombiano”.
Si bien, en este país ávido de buenas noticias la primicia automovilística fue como un bálsamo refrescante, especialmente para el Caribe colombiano, lastimosamente para una parte del país andino desató su ancestral ironía, burlas y bullying, por su apellido Hanna de origen extranjero y por ser barranquillero. Comentarios tan descabellados como si acaso la colombiana es una raza químicamente pura y no el resultado de una plurietnia.
El comentario más desobligante lo hizo alguien que calificó de increíble que la Ferrari Driver Academy aceptara en su scudería a un corredor costeño, privilegio que según este insolente está reservado para los del altiplano.
Una visión general creada por IA explica que “el apellido Hanna en Barranquilla está vinculado principalmente a la inmigración de origen árabe (libaneses y sirios) que llegó a la costa caribeña colombiana durante el siglo XX. Forma parte de los apellidos de ascendencia de Medio Oriente (frecuentemente denominados en la región como “turcos” tras su llegada con pasaportes del Imperio Otomano), integrándose de lleno en la cultura pluriétnica y empresarial del Caribe colombiano”.
Y remata haciendo alusión a “Salim Hanna, joven piloto de automovilismo nacido en Barranquilla (integrante de Prema Racing y vinculado al programa de Ferrari), quien ha destacado a nivel internacional en categorías como la Fórmula Regional Europea (FREC) y circuitos en Imola”.
El libro “Genealogías del apellido Hanna en Colombia”, reseña lo siguiente:
“La presencia del apellido Hanna en Colombia se explica principalmente por las significativas oleadas migratorias de árabes levantinos. Estos flujos migratorios comenzaron a finales del siglo XIX y continuaron a lo largo del siglo XX, trayendo consigo a individuos que buscaban nuevas oportunidades. Los inmigrantes, en su mayoría cristianos, tanto maronitas como ortodoxos, se asentaron en diversas ciudades del país. Las zonas costeras, como BARRANQUILLA y Cartagena, fueron puntos de llegada importantes, pero también se establecieron en el interior, en urbes como Bogotá y Medellín. Se dedicaron con notable éxito al comercio y a la industria textil, contribuyendo significativamente al desarrollo económico de sus nuevas comunidades. A través de sus actividades y su integración, los Hanna han dejado una profunda huella cultural y económica en varias regiones de Colombia.








