En Barranquilla, uno de cada dos jóvenes ocupados sigue en la informalidad: Fundesarrollo

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Fundesarrollo compartió estudios sobre empleo juvenil e informalidad en Barranquilla

Barranquilla está transformando su mercado laboral. Mientras las empresas demandan cada vez más perfiles con habilidades tecnológicas y socioemocionales, cerca de uno de cada dos jóvenes ocupados en el área metropolitana continúa trabajando en condiciones de informalidad, una realidad que limita su acceso a empleos estables, ingresos adecuados y protección social.

Esta es una de las principales conclusiones de los estudios “Tendencias económicas y dinámicas del mercado laboral de los jóvenes en Barranquilla A.M.” y “Evolución reciente de la informalidad en el mercado laboral juvenil en Barranquilla A.M.”, elaborados por Fundesarrollo y GOYN Barranquilla, y que fueron presentados durante las Jornadas de Puertas Abiertas del centro de pensamiento.

Los análisis muestran que, aunque el comercio continúa siendo el principal generador de empleo juvenil, la ciudad avanza hacia actividades económicas más intensivas en conocimiento, lo que está modificando los perfiles laborales que requieren las empresas.

Sin embargo, esta transformación también está ampliando la brecha entre las competencias que demanda el mercado y las habilidades con las que muchos jóvenes ingresan al mundo laboral.

En este contexto, Lilian Urueta, directora de GOYN Barranquilla, señaló que responder a estas transformaciones requiere una mirada integral, en la que intervengan distintos actores para acompañar a los jóvenes en su transición hacia empleos de mayor calidad.

“Todo esto es sistémico: información, orientación, acompañamiento, desarrollo de habilidades y mejor información son variables que están jugando allí”.

Los resultados evidencian que el 49 % de los jóvenes ocupados trabaja en condiciones de informalidad, situación que afecta con mayor intensidad a las mujeres (51 %) que a los hombres (47 %).

Además, tres de cada diez jóvenes ocupados son trabajadores por cuenta propia, una modalidad donde se concentra una parte importante de la informalidad. El estudio también confirma que la educación mejora las oportunidades laborales, pero no garantiza el acceso a un empleo formal.

Entre el 10 % y el 37 % de los jóvenes con formación técnica, tecnológica o de posgrado continúa trabajando en la informalidad, mientras que esta proporción alcanza el 65 % entre quienes solo cuentan con educación secundaria.

Desde el sector empresarial, Alberto Vives, gerente de la ANDI Seccional Atlántico Magdalena, destacó la necesidad de fortalecer la conexión entre la formación y las necesidades del aparato productivo.

“Las prácticas laborales facilitan el acceso de los jóvenes al mercado laboral y aumentan sus posibilidades de vinculación. Además, incorporar talento joven fortalece la innovación y la competitividad de las empresas.”

En la misma línea, Robert Llinás, coordinador regional de Formación Profesional del SENA Atlántico, señaló que uno de los principales retos consiste en lograr que la información, la formación y las oportunidades lleguen efectivamente a los jóvenes.

“Aunque a veces existen las oportunidades, estas no siempre les llegan…”, afirmó. Frente a este panorama, los estudios plantean cuatro prioridades para mejorar las oportunidades laborales de los jóvenes:

• Fortalecer la transición entre la educación y el empleo, previniendo el trabajo temprano. • Ampliar el acceso a mecanismos formales de intermediación laboral. • Impulsar la productividad y la formalización de los micronegocios.

• Mejorar el seguimiento de las condiciones laborales de los jóvenes con mayores niveles de vulnerabilidad. Finalmente, para Oriana Alvarez Vos, directora ejecutiva de Fundesarrollo, estos hallazgos muestran la necesidad de actuar de manera coordinada para que la transformación económica de la ciudad también se traduzca en mejores oportunidades para los jóvenes.

“El mercado laboral ya está cambiando. Ahora el desafío es que los jóvenes también puedan hacerlo. Si Barranquilla logra cerrar las brechas de habilidades, formalidad y acceso a oportunidades, esta transformación puede convertirse en una de las mayores ventajas competitivas de la ciudad.” Los estudios se encuentran disponibles para consulta en las páginas web de Fundesarrollo y GOYN Barranquilla.

Fuente: Fundesarrollo