Cinco recomendaciones de Enel Colombia para prevenir un incendio

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Prevenir un incendio puede empezar con algo tan sencillo como no dejar una botella en el camino y evitar una quema de basura, pastos o vegetación.

Cuando las temperaturas son altas y los terrenos están secos, como es frecuente en algunas zonas del Caribe, pequeños descuidos pueden convertirse rápidamente en situaciones de mayor riesgo.

Por eso, Enel Colombia invita a las comunidades cercanas a sus parques solares en el Atlántico, Magdalena y Cesar a hacer de la prevención una tarea de todos los días.

La compañía ya supera 1 GW de capacidad solar instalada en corriente alterna, con seis parques solares gran escala en el Cesar (municipio El Paso), Magdalena (Pivijay y Fundación) y Atlántico (Ponedera, Sabanalarga, Usiacurí). En conjunto, estas instalaciones tienen capacidad para atender a más de 4,2 millones de personas, una cifra que refleja la importancia de cuidar tanto esta infraestructura como los espacios que la rodean.

Un incendio en las zonas cercanas a estos parques puede poner en riesgo su operación y afectar el entorno en el que conviven las comunidades, la fauna y los ecosistemas de la región.

Para reducir estos riesgos, Enel Colombia monitorea las condiciones de las plantas y desarrolla acciones de mantenimiento y prevención para proteger los parques solares de incendios.

Sin embargo, es importante destacar que la prevención también está en manos de la comunidad: una quema que no se hace, un residuo que se recoge o una columna de humo que se reporta a tiempo pueden ayudar a evitar que el fuego avance.

Por eso, la Compañía hace una especial invitación, para prevenir conflagraciones, sobre todo teniendo en cuenta las condiciones extremas que se generan debido al Fenómeno de El Niño. Se trata de proteger hogares, vidas, animales silvestres y vegetación local… se trata también de cuidar la energía.

¿Cuántas de estas ya hacía sin saber que también ayudan a prevenir un incendio?

1. Esa botella que quedó por ahí sí importa. Un vidrio abandonado entre vegetación seca puede concentrar la luz del sol y convertirse en un factor de riesgo. Además, una bolsa, papel u otro residuo puede terminar alimentando un fuego que ya se haya iniciado. Recoger los residuos y disponerlos correctamente también es prevenir.

2. Realizar quemas de basura, pastos o vegetación se puede salir de las manos, más con este calor. Una llama puede crecer y extenderse más rápido de lo que parece, especialmente cuando encuentra pastos secos o vegetación que arden con facilidad. Lo que comienza como una quema pequeña puede convertirse en una emergencia, evitar este tipo de prácticas ayuda a mantener a salvo el entorno.

3. No hay que esperar a que el humo sea enorme. Una pequeña columna de humo, un olor a quemado o un foco de fuego ya son señales para actuar. Reportarlos oportunamente permite que los equipos especializados puedan responder antes de que la situación avance. Cuando se detecte una situación de este tipo, es importante mantener la distancia y avisar a las autoridades o canales habilitados para la atención de emergencias.

Contactos de emergencia – Cuerpo de Bomberos
Atlántico: 310 655 1886
Cesar: 315 401 1760
Magdalena: 300 975 8718
O comunicarse con la línea nacional 123

4. Que ya no se vea la llama no quiere decir que ya no hay riesgo. Las brasas y los restos calientes pueden permanecer activos incluso cuando aparentemente el fuego está apagado. Una ráfaga de viento o el contacto con material seco puede reactivar las llamas y hacer que el fuego vuelva a avanzar. Antes de retirarse, es necesario asegurarse de que cualquier fuego haya quedado completamente apagado y no dejar brasas, cenizas calientes o materiales encendidos.

5. Si está haciendo mucho viento, no encienda nada. Una chispa o una llama pueden propagarse rápidamente cuando hay corrientes de aire, especialmente si encuentran vegetación seca a su paso. Cuando se trata de incendios, muchas veces un pequeño gesto a tiempo puede evitar un problema mucho más grande.

Fuente: Enel Colombia