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Conservando el Caribe: una solución privada para un reto global

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Para Promigas, ser energía que impulsa desarrollo significa también proteger los ecosistemas de los que depende la vida en los territorios donde opera.

Bajo esa convicción, CO2ROZO tiene hoy más de 111.000 hectáreas vinculadas a una estrategia de conservación en el Caribe, Antioquia y Santander, de las cuales más de 45.858 hectáreas de bosques y humedales ya están destinadas a conservación.

El reto ahora es seguir sumando propietarios para llevar esta apuesta de conservación a más de 82.000 hectáreas de bosque protegido.

Después de año y medio de trabajo directo en el territorio, CO2ROZO —iniciativa de
Promigas y la Fundación Cataruben— se consolida como uno de los proyectos
privados con mayor extensión de bosque vinculada a una estrategia de conservación
en el país, articulando a más de 600 predios rurales.

A la fecha, son más de 111.000 hectáreas vinculadas al proyecto, un resultado que
representa una oportunidad concreta para proteger ecosistemas estratégicos,
mantener carbono almacenado y conservar hábitats para especies de fauna y flora
amenazadas.

De esta superficie, más de 45.858 hectáreas de bosques y humedales ya
se encuentran en conservación.

“En Promigas entendemos que ser energía que impulsa desarrollo implica cuidar los
ecosistemas de los que depende la vida en los territorios donde operamos. Que
CO2ROZO haya vinculado tantas hectáreas en año y medio confirma que la
conservación y el desarrollo económico pueden y deben ser complementarios, y nos
acerca un paso más a nuestra meta de carbono neutralidad para 2040.”

UN IMPACTO QUE SE MIDE EN CARBONO, AGUA Y BIODIVERSIDAD

El impacto ambiental de esta escala es significativo. Los bosques y humedales
vinculados al proyecto tienen el potencial de almacenar cerca de 3,5 millones de
toneladas de carbono y permiten evitar anualmente la emisión de entre 90.000 y
100.000 toneladas de CO₂ equivalente.

Además, cerca de 30 km² de áreas y corredoresribereños asociados a las fuentes hídricas de los predios participantes contribuyen afortalecer la protección del agua y la conectividad de los ecosistemas, coherente conel compromiso de Promigas con la protección del medio ambiente y la mitigación delcambio climático.

La conservación no se mide únicamente en hectáreas. También se refleja en la vida
que esos territorios pueden seguir albergando.

En 17 predios, que suman cerca de 15.000 hectáreas, el monitoreo primario de biodiversidad ya ha registrado especies en diferentes categorías de amenaza, entre ellas la marimonda (Ateles hybridus), en Peligro Crítico, y el tití gris o marmoset (Saguinus leucopus), en Peligro.

También se han identificado especies de flora y fauna como el guayacán de bola, el ébano, el garcero, la garza jabá y la ceiba tolúa, entre otras.

“El bosque seco tropical es uno de los ecosistemas más amenazados de Colombia y,
al mismo tiempo, uno de los más ricos en biodiversidad.

Cada hectárea que vinculamos a CO2ROZO es carbono que permanece almacenado, agua que se protege y hábitat para especies como la marimonda o el tití gris, que dependen de que sigamos sumando bosques conectados.”

Liliana de Núbila — Gerente de Carbon Management – Promigas Estos primeros resultados muestran el valor de conservar los bosques conectados y los ecosistemas asociados al agua, especialmente en regiones donde el bosque seco tropical —uno de los ecosistemas más amenazados de Colombia— enfrenta una fuerte presión por la transformación del territorio.

UNA CONSERVACIÓN QUE SE CONSTRUYE DESDE EL TERRITORIO

Llegar hasta aquí ha sido posible gracias a un modelo de gestión rural que entiende
que la conservación se construye con los propietarios y desde el territorio, de la mano
de un equipo de colaboradores comprometidos con hacer bien su trabajo y con las
comunidades donde operan.

Más de 300 familias rurales ya reciben acompañamiento y asistencia técnica para identificar oportunidades de desarrollo sostenible en sus predios.

Fuente: Promigas