Villa Rosa comparte su riqueza arqueológica con estudiantes bilingües y vigías del patrimonio

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Vasijas de uso doméstico y ceremonial, instrumentos musicales, restos fósiles y objetos que hablan de otros tiempos comenzaron a revelar una historia que estaba bajo los pies de los habitantes de Villa Rosa, corregimiento de Repelón.

Lo que inicialmente despertó la curiosidad de una docente y sus estudiantes hoy es un proyecto pedagógico que involucró a las familias, movilizó a la comunidad y dio origen a uno de los espacios de memoria arqueológica del sur del Atlántico.

Así nació la Sala de Arqueología de Villa Rosa, SAVIR, en la Institución Educativa Técnica Agropecuaria de este corregimiento.

Desde su apertura en 2009, en el lugar se conservan y exhiben piezas arqueológicas transmiten prácticas culturales, conocimiento y formas de vida de quienes habitaron esta zona del Caribe colombiano.

La historia comenzó con una investigación escolar impulsada por la docente de Ciencias Sociales Argelia Olivo Montalvo, nacida y criada en Villa Rosa.

A través de proyectos del programa Ondas, ella y sus estudiantes estudiaron las piezas arqueológicas que aparecían con frecuencia en la zona.

El interés creció cuando los padres de familia y otros habitantes empezaron a llevar al colegio los objetos que encontraban.

La colección aumentó y, con ella, surgió una pregunta: ¿Qué hacer con tantas piezas y cómo conservarlas para que las futuras generaciones las conozcan?

La Gobernación del Atlántico, a través de la Secretaría de Cultura y Patrimonio, con un equipo interdisciplinario hicieron el montaje y la puesta en funcionamiento de la sala.

La apertura de la sala en 2009 fue respaldada en el primer gobierno de Eduardo Verano y las obras del Museo Arqueológico de Villa Rosa se hicieron entre abril y junio.

En 2025, la Gobernación a través de la Secretaría de Cultura y Patrimonio, hizo mantenimiento y remodelación de las instalaciones continuando su labor cultural y educativa.

EL SEÑOR DE VILLA ROSA

El arqueólogo y asesor de Patrimonio de la Secretaría de Cultura y Patrimonio, Lázaro Cotes, explicó que entre los objetos exhibidos en la sala hay uno que ocupa un lugar especial: “El Señor de Villa Rosa”, una figura antropomorfa hallada en 2022 durante las obras de renovación de la plaza del corregimiento.

El descubrimiento despertó interés por su singularidad y motivó el acompañamiento del Museo de Antropología de la Universidad del Atlántico, a donde la pieza fue llevada para adelantar labores de limpieza, recuperación e investigación.

La figura también despierta preguntas por los detalles que conserva. Sus accesorios en las muñecas y la cabeza han dado lugar a interpretaciones sobre la posición social del personaje representado.

Asimismo, cuenta con una concha de caracol en la zona íntima, identificada como un “cubrepene”, elemento que aporta información para explorar las costumbres de las antiguas comunidades.

La colección reúne vasijas de uso doméstico y ceremonial, piezas de cerámica, flautas, ocarinas y otros objetos relacionados con las expresiones culturales de los antiguos pobladores de la zona, entre ellos los mocaná. Cada elemento permite formular preguntas sobre la vida cotidiana, las costumbres, las creencias y los conocimientos de quienes habitaron esta región.

El recorrido incluye, además, fósiles de animales extintos, entre ellos restos atribuidos a un mastodonte, así como madera fosilizada.

Una vitrina dedicada a la época colonial presenta objetos asociados con ese periodo, entre ellos una bola de cañón de 12 libras, para conversar sobre los conflictos y las transformaciones históricas que marcaron la región.

32 ESTUDIANTES, EMBAJADORES DEL PATRIMONIO

Una de las mayores riquezas de la Sala de Arqueología de Villa Rosa está en quienes mantienen viva su historia: los estudiantes.

El grupo de Vigías del Patrimonio está integrado por 32 jóvenes de los grados sexto a undécimo de la Institución Educativa Técnica Agropecuaria de Villa Rosa. Ellos —algunos bilingües— participan en la divulgación del patrimonio, reciben a los visitantes y comparten los conocimientos que adquieren durante su formación.

El grupo cuenta con inscripción y acreditación para 2026 y está articulado con la Red de Vigías del Patrimonio Cultural del Atlántico.

Esta conexión permite a los estudiantes mantenerse informados, participar en encuentros y actividades de carácter departamental y nacional, y fortalecer sus conocimientos sobre la protección y divulgación del patrimonio.

La formación de los vigías también tiene un componente pedagógico y personal. Los estudiantes son seleccionados teniendo en cuenta su desempeño académico, su comportamiento, su compromiso y su disposición para asumir responsabilidades que van más allá del aula, como orientar a los visitantes, hablar en público y compartir los conocimientos sobre la historia de su corregimiento.

Irene Sofía Alvear Anaya, docente de Ciencias Sociales y acompañante de este proceso, destaca que “los vigías reciben y atienden a los visitantes. Más que eso, son embajadores de nuestro patrimonio y de nuestra cultura”, indicó la educadora.

Después de más de 15 años, SAVIR sigue uniendo investigación escolar, memoria comunitaria y protección del patrimonio cultural. Está abierta de lunes a viernes, de 8:00 a. m. a 5:00 p. m., y los sábados y domingos, de 8:00 a. m. a 12:00 del mediodía, para que propios y visitantes conozcan este espacio de memoria e historia.

Fuente: Gobernación del Atlántico