Curiosidades de la cultura y el cine ruso

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Ekaterina Chesnokova / Sputnik

Por: Jaime Rueda Domínguez

Para millones de personas en el mundo resulta muy familiar cuando se refieren a la ensalada rusa; la montaña rusa; la ruleta rusa; la iglesia ortodoxa rusa; la película Los Girasoles de Rusia; Siberia con su permafrost; el Kremlin; sus grandes escritores como, León Tolstói (Guerra y paz), Fiódor Dostoievski (Crimen y castigo); sus alucinantes compositores de música clásica como Piotr Chaikovski (El lago de los cisnes); la bellísima San Petersburgo, la ciudad más hermosa de Rusia a menudo denominada la “Venecia del Norte, Lev Yashin “la araña negra” (el mejor portero de fútbol de todos los tiempos); el vodka; Yuri Gagarin (el primer humano en orbitar la tierra en 1961), o Laika (la perrita callejera soviética, primer ser vivo en orbitar la Tierra el 3 de noviembre de 1957 a bordo de la nave Sputnik 2).

Sin embargo, por razones políticas pocos conocimos en estas tierras del cine soviético (hasta la caída del muro de Berlín) ni del cine ruso (desde la creación de la Federación Rusa en 1991).

Con el surgimiento de la Internet y el avance de la tecnología con televisores MicroLED, para un brillo excepcional, y pantallas con revestimiento antirreflejos, con canales internacionales y aplicaciones; más YouTube, la plataforma de vídeos más grande del mundo, se pueden seguir cientos de películas, especialmente modernas, donde priman los thrillers y dramas profundos rusos.

Desde la pandemia en 2020 hemos visto en estos 6 años suficientes películas para formarnos una idea sobre cómo es su cultura. Si esta sociedad es como la muestran en la red, entonces, esta es nuestra percepción:

Se brinda y se toma Vodka por cualquier motivo; cuando algo los alegra exclaman ¡Úrra!; los orfanatos, los hogares de acogida y las adopciones son comunes; las familias monoparentales por divorcio o viudez, son pan de cada día; tienen prejuicio por las ciudades de provincia y desprecian a las personas no oriundas de Moscú, ciudad donde consideran que están los oportunidades; en casa, es normal hacer sopa de remolacha, hornear pasteles o mermelada de arándanos.

La temática de las películas giran al rededor de la Rusia antes de los Bolcheviques; infidelidad, accidentes de carretera, falsos embarazos, pacientes con amnesia o amores de oficina; se casan en el Registro Civil y la Policía es muy corrupta.

Los rusos se lavan las manos y se quitan los zapatos al llegar a sus hogares y usan pantuflas.

En casi todas las películas hay una mujer llamada Svetlana (nombre eslavo muy común); es como Lupe para los mexicanos.

Es prácticamente obligatorio dirigirse a las personas por su nombre y apellido, como Igor Petrosky; como ortodoxos rusos que son, se santiguan de derecha a izquierda.

Hay un machismo exagerado; los rusos se comen el pepino con las manos, muchas cintas se filman en pleno invierno; toman más te que café; todo el tiempo expresan el amor con un ramo de flores; hacen chistes flojos o bromas pesadas que justifican con “era una broma” y la frase mágica ante cualquier adversidad: “TODO SALDRÁ BIEN”.