Laboratorio en Puerto Mocho estudia nueva fuente de energía renovable

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En el punto donde el Río Magdalena se encuentra con el Mar Caribe, un equipo de investigadores liderado por el profesor Aymer Maturana Córdoba, del Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental de la Universidad del Norte, está demostrando que la mezcla de agua dulce y salada puede convertirse en una fuente de energía limpia para la región.

El proyecto fue financiado en el marco de la Convocatoria 852 de MinCiencias para investigación de soluciones económicas y respetuosas con el medio ambiente.

Colaboró la Alcaldía de Barranquilla a través de la Gerencia de Ciudad, para aprovechar la Energía de Gradiente Salino (EGS), un recurso renovable que surge cuando se mezclan aguas con diferentes niveles de salinidad.

Ejecutado por Uninorte, a través del Instituto de Estudios Hidráulicos (IDEHA) y el Grupo de Investigaciones GEO4; y coejecutado por la Universidad Nacional de Colombia (sede Medellín), produjo un resultado pionero en América Latina: el desarrollo y operación del primer piloto de campo para generación de energía a partir de gradiente salino en la región, instalado en Puerto Mocho, cerca de Bocas de Ceniza.

“En estos lugares se da de manera natural la mezcla de agua salada con agua dulce y en ese proceso se genera una energía química que se puede transformar en energía eléctrica”, explica Maturana.

Para lograrlo, el equipo diseñó un sistema piloto que inicialmente acondiciona el agua del Río Magdalena y el Mar Caribe, y luego transforma la energía mediante reacciones electroquímicas controladas.

El proceso de generación de energía de gradiente salino, puede darse a través de dos tecnologías principales: Electrodiálisis Inversa (RED), que convierte la energía química en electricidad mediante membranas especializadas, y Ósmosis Retardada por Presión (PRO), que transforma primero esa energía en presión y luego en electricidad.

Fuente: Universidad del Norte