Crónica inédita sobre el maestro Billo Frómeta (primera parte).

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Luis María Frómeta Pereira (Santo Domingo, noviembre 15 de 1915 - Caracas, mayo 5 de 1988).

POR: JAIME RUEDA DOMINGEZ

Los 30 años de la partida del maestro Billo Frómeta que se conmemoraron el 5 de mayo de 2018, nos motivaron a desempolvar las entrevistas que le hicimos en vida y que conservamos como un tesoro en Barranquilla.

Ahora, contar historias “nuevas’ de alguien que partió hace tres décadas, no es tarea fácil.

Es casi que desafiar la reflexión del sabio rey Salomón, quien refiriéndose a los difuntos, aseguró que “no tienen ya más porción hasta tiempo indefinido en cosa alguna que tenga que hacerse bajo el sol”.

No obstante, nosotros sabemos que sí tenemos cosas “nuevas” que contar de uno de los más grandes directores de orquestas populares de todos los tiempos: Luis María Frómeta Pereira.

Este es, precisamente, el trabajo que presentaremos en tres entregas en nuestra página web www.ruedalaeconomia.com

En un lapso de seis años tuvimos tres encuentros con Billo. El primero, el miércoles 19 de julio de 1978, cuando regresó a Barranquilla para un baile nocturno a mitad de año.

Alternó con la orquesta de Pacho Galán en la caseta La Saporrita del Capi Visbal,  en el parqueadero del desaparecido almacén Sears.

La promoción del baile fue grabada en Radio Olímpica por los conocidos locutores, Jairo Paba y “el cañonero” Luis Arias.

El segundo encuentro, el 23 de enero de 1979 en el Salón Magdalena del mismo hotel, durante el precarnaval de Tey Cadena.

Billo vino a promocionar su presentación en El Prado.

Su orquesta iba a actuar tres noches consecutivas, el 24, 25 y 26 de febrero, con Pacho Galán, Nelson Henríquez y la Cumbia Soledeña de Efraín Mejía Donado.

Y el tercero, el sábado 2 de junio de 1984, cuando una vez más volvió para presentarse  la víspera del Día del Campesino, en los Jardines Tropicales del Hotel El Prado. Esa noche intercaló los sets con el conjunto de Diomedes Díaz.

PRIMERA ENTREVISTA 

En 1978 dirigíamos Radiosucesos RCN  del Atlántico. Teníamos 23 años y desde nuestra adolescencia coleccionábamos la música de la Billo’s Caracas Boys.

Esa tarde del 19 de julio, me acompañó a entrevistar a Billo el colega Arturo Elías Donado Ortiz, quien también era reportero del noticiero de La Voz de Barranquilla.

El maestro acababa de llegar de Caracas y nosotros nos forjábamos en las exigentes lides del periodismo.

Había una diferencia generacional de 40 años, entre el avezado músico dominicano y estos noveles periodistas.

Hoy, escuchando detenidamente la entrevista, pero principalmente las preguntas que formulamos, creemos que pudimos aprovechar mejor esa oportunidad y al personaje.

Menos mal que dialogamos dos veces más con Billo y logramos que nos contara facetas desconocidas  de su vida profesional.

Afortunadamente las respuesta del maestro fueron suficientes para armar esta crónica que gustosamente les ofrecemos.

BILLO Y EL CARNAVAL

Ya era una costumbre que Billo actuara con su orquesta en el Carnaval de Barranquilla, desde aquella primera vez en 1964.

En esa ocasión Billo fungió de empresario, contrató a Pacho Galán,  mandó a hacer la silletería y mesas a la Cárcel Nacional Modelo y montó la Caseta Veracruz o Caseta Billo’s Caracas Boy, en la carrera 46 con 53, esquina que ocupan actualmente las Torres de Nelmar.

No olvidemos que la Billo’s Caracas Boys  ganó el primer Congo de Oro del Carnaval de Barranquilla, cuando se instituyó el Festival de Orquestas y Conjuntos, el 17 de febrero 1969, lunes de Carnaval, en el Coliseo Cubierto Humberto Perea.

Cortesía W Radio.

Sin embargo, nos preguntábamos por que no volvió después de las  carnestolendas del 70. Y aquí surge una razón de “muchos pesos”.

Durante esa década y debido a la bonanza petrolera en el vecino país, la cotización del Bolívar frente al peso, hizo inalcanzable a la akilatada orquesta venezolana.

Billo lo resume así: “No se te olvide que el peso sufrió un bajón y el Bolívar un alzón. Entonces, me parece una buena razón por la cual no volví a Barranquilla, porque lo que yo cobraba allá era difícil de pagar aquí. No puedo explicarlo de otra manera“.

BILLO Y EMILIO ABUCHAIBE

Emilio Abuchaibe en 1992. Foto Facebook cortesía de Antonio Abuchaibe.

Emilio Abuchaibe era un conocido empresario artístico musical, que además, organizaba cabalgatas por las calles del norte de Barranquilla hace cuatro décadas.

Consecutivamente contrató a Billo durante varios carnavales. Aquí surge otra poderosa razón por la que “La más popular de Venezuela” se alejó de la ciudad:

Emilio era mi amigo. Yo soy muy consecuente con mis compromisos, aunque no estén escritos. Un mes antes de cada Carnaval yo venía a Barranquilla y me alojaba en casa de Jorge Salem, el dueño de Discos Majestic y de una caja de cambio. Jorge me actualizaba sobre las canciones que estaban de moda y sonando en las emisoras. Yo regresaba a Caracas, las instrumentaba y luego se las mostraba a Emilio, para que viera que estaba al tanto del ambiente musical barranquillero. Pero en 1971 llegué y nadie me fue a recibir al aeropuerto. Me alojé en este hotel (El Prado), llamé a Emilio y le dije aquí estoy. Durante la conversación lo sentí frió y enseguida capté que algo no funcionaba bien. Nos vimos de todos modos, fui a su casa, hablamos, me ofreció las excusas, que desde luego, yo acepté, porque el era dueño de su negocio. Y ahí fue cuando me dijo que ya había contratado a Johnny Ventura. A Emilio le hubiera costado menos trabajo enviarme un telegrama, diciéndome que ese año no habría negocio, sin explicarme el porqué. Pero prefirió ir a Estados Unidos a contratar a Johnny Ventura. Me sentí un poquito defraudado. Uno siempre necesita motivación. Aquí se gana dinero y allá también. Quien crea que en un sitio se hace más rico que en otro, está muy equivocado. Todo depende de la cantidad que tú trabajes, cómo trabajes y cómo tú merezcas ganarte tú dinero. Ese día decidí no volver más a Barranquilla. Porque si Emilio, mi amigo, quien me trajo tantos años, me sale ahora que con que ya no soy necesario, la culpa es mía y tal vez no lo hice bien. Entonces resolví no venir más y no vine más”.

En esta gráfica de 1979, y durante una rueda de prensa  en el Salón Magdalena del Hotel El Prado, aparecen, entre otros, al rededor de la mesa y de izquierda a derecha: Jairo Avendaño. Marco T. Barros Ariza, Nelly Romero, Oswaldo Sampayo, Pacho Galán, Billo Frómeta y Esperanza Cárdenas (empresaria que trajo a la Billo’s Caracas Boys). Arriba de pie, de izquierda a derecha, Efraín Mejía Donado (director de la Cumbia Soledeña), Álvaro De la Espriella Arango, EMILIO ABUCHAIBE (de camisa blanca manga larga) y Tomás Barraza Manotas.

POR QUÉ LE DICEN BILLO

El inconfundible sello de la orquesta.

Muchas explicaciones se leen en internet sobre el porqué al maestro le decían Billo, siendo su nombre Luis María, y esta es la versión más creíble, la suya propia:

Billo no quiere decir nada. En Santo Domingo, de donde yo soy, le ponen apodo a la gente. Tití, Wiwi, Lili, etc. Y a mi me tocó Billo. No quiere decir que a los Luis María le digan Billo. Es algo ‘ad libitum’. A me dicen Billo porque les dio la gana de ponerme Billo”. [Muy similar a lo que ocurre en Colombia entre la cultura guajira y vallenata].

COMO SE ENAMORO DE CARACAS

Le preguntamos cómo logró compenetrarse y acoplarse tanto con el ambiente venezolano, y en particular el caraqueño:

Cuando yo llegué a Venezuela en 1937 tenía 22 años, con el alma abierta, buscando horizontes, amigos y oportunidades. Todo eso lo encontré en Caracas, que en ese momento tenía menos de 300 mil  habitantes.

Hacía dos años que había terminado la dictadura de Juan Vicente Gómez Chacón. La mayoría de la gente vivía en Maracaibo y en el estado Aragua. Caracas estaba semidespoblada, era chiquita, reducida y provocaba cantarle y decirle algo“.

MIS DISCOS ESTÁN MUY MAL GRABADOS

A finales de los 70 ya la industria fonográfica había dado un salto tecnológico admirable y llegaban de Alemania y Estados Unidos los más sofisticados equipos de grabación.

No obstante, Billo se quejaba que en Venezuela no había la mano de obra calificada que aprovechara esa tecnología:

Ahora (1978), con estas consolas de 24 canales han confundido más el asunto. Cuando yo grababa con 8 canales era más fácil. Cuando trabajas con una orquesta que tiene una sección de cuerdas, de saxos, trombones y trompetas, la sección rítmica y los cantantes, no se necesitan tantos canales. Todos eso tienes que fusionarlo y convertirlo finalmente a dos canales. Yo lucho y me pongo bravo porque mis discos están muy mal grabados. A los disc-jockey les gusta programar solo lo que suene bien. En Venezuela cuando una grabación queda con buen sonido, entonces en el estudio de grabación se felicitan y se abrazan, aleluya, aleluya, cuando es un deber. Técnicamente hablando mis discos están muy mal grabados. No es lo que yo instrumenté o creí haber grabado “.

Cuando Billo muere el 5 de mayo de 1988 el maestro no alcanzó a escuchar el sonido digital o disco compacto, ni el remasterizado. Hoy su extensa producción ofrece un sonido espectacular, como el quería.

NO CONTABA LOS DISCOS QUE HABÍA GRABADO

Billo a estas alturas de su carrera había dejado de contar los discos producidos desde los tiempos de la Billo’s Happy Boys. “Comencé contando mis grabaciones, después se olvidan y ya no puedes memorizarlas“.

No obstante, recordó que antes de llegar la era del larga duración grabó decenas de canciones en 78 r.p.m. (revoluciones por minuto).

Al aparecer el larga duración o long play, las disqueras comenzaron a armar producciones con doce temas grabados previamente.

En marzo de 1948 el maestro hizo una fiesta para celebrar la venta de su primer millón de discos con el sello rojo Billo.

Destacó más bien que no es difícil sostener una orquesta:

Solo se necesita dedicación, honradez profesional y no pretender abarcarlo todo. Que si viene el twis hay que tocar twis, o que si la moda es el rock and roll o la música de Travolta, hay que tocarla también. Yo no hago eso. Yo toco igual desde que empecé. He creado un genero y mi estilo. Como lo ha hecho Pedro Vargas, Leo Marini y otros, que lo hacen característicos. El día que Leo Marini se le de por cantar como Elvis Presley, te aseguro que nadie le va a comprar un disco“.

MAGALLANERO A MORIR

El maestro Billo era seguidor furibundo de los Navegantes del Magallanes, la institución beisbolera más antigua de Venezuela.

En diciembre del 72 Billo grabó para Venezuela el tema Magallanes será campeón y simultáneamente en Colombia salió Millonarios será campeón, en el larga duración Billo 73, que finalmente ganó el titulo ese año. Indagamos si era posible dedicarle algo similar al Junior de Barranquilla:

Yo no compongo canciones por complacer. Solo le grabo al equipo del que soy fanático. Por eso le he compuesto siete canciones al Magallanes. Carlos Vidal, quien hizo todas las canciones dedicadas a Colombia (Tres perlas, Mi Cali bella, Medellín, etc), escribió la letra de Millonarios será campeón con la música de Magallanes será campeón “.

ADMIRO A PACHO

Se declara ferviente admirador de Pacho Galán. “Para mi la Costa es Pacho Galán. Me siento muy feliz con admirarlo. Si yo hubiera compuesto Cosita linda, te juro que con solo esa canción le hubiera dado la vuelta al mundo“. Aquí nos comentó que era compadre de Armando Galán, hijo de Pacho.

POR QUÉ SE QUEDO EN VENEZUELA

Rafael Trujillo, dictador dominicano.

Antes de responder esta inquietud, Billo recuerda que nació un 15 de noviembre de 1915 en Santo Domingo. Bachiller en 1933 e ingresó a la universidad en 1934 donde estudió tres años de medicina y se casó por primera vez en 1936.

Yo estudiaba medicina en República Dominicana y la situación política en Santo Domingo era asfixiante“.

[Billo se abstuvo de mencionar al sanguinario dictador, Rafael Leonidas Trujillo, quien gobernó a sus anchas a la isla durante 31 años, hasta el colmo de cambiarle el nombre a la capital por Ciudad Trujillo].

Es más, antes de partir de su tierra, vía marítima y buscando una nueva vida, el régimen le exigió que su grupo musical se llamara Ciudad Trujillo Jazz Band. Y con esa condición pudo salir.

Por física necesidad Billo “aceptó”, pero al pisar suelo venezolano le cambio el nombre por la Billo’s Happy Boys.

En ese momento todavía no era un verdadero músico. Allá (República Dominicana) era muy complicado para el que pensara diferente al régimen, aun sin ser comunista, porque yo no lo era. Pero cuando las ideas de uno son distintas a las que practica el gobierno, no hay más alternativa que tumbarlo o largarse. Y como yo no lo podía tumbar me tuve que largar [risas], y terminé en Venezuela“.

BILLO Y QUISQUEYA

Desde que llegó a Caracas el 31 de diciembre de 1937, y mientras la dictadura de Trujillo se mantenía en el poder, Billo no volvió más a su tierra.

Solo lo hizo en 1964, tres años después del asesinato del dictador ocurrido el 30 de mayo de 1961.

Como testimonio de esa visita grabó el larga duración Billo en Santo Domingo, donde están los éxitos Sonia, Que linda, Tabaquera y Jamás te olvidaré, entre otros. El álbum incluye en la carátula fotos suyas en la isla.

Al momento de la primera entrevista en el 78, Billo iba dos veces mensuales a Santo Domingo, donde tenía negocios de finca raíz, comprando y vendiendo viviendas. Me dijo: “Te vendo una”.

JOSÉ LUIS RODRIGUEZ

José Luis Rodríguez, ex bolerista de la Billo’s Caracas Boys.

Nos interesaba saber de José Luis Rodríguez quien cantó en la orquesta cinco años:

“José Luis era un predestinado. Desde el día en que lo oí cantar por primera vez sabía que iba a triunfar. Buen cantante y buen actor. Muchas veces es hasta un inconveniente. Cuando fue cantante de mi orquesta, José Luis tuvo que irse, porque no cabíamos dos buenos mozos, o él o yo. [Carcajada]. Y como yo era el dueño de la orquesta opté por salir de él [otra carcajada]”.

RENATO CAPRILES

Billo Frómeta le colaboró a Renato Capriles y fue decisivo en la fundación de Los Melódicos. Le puso el nombre a la orquesta, arregló el primer long play y compuso el tema de identificación en 1958.

Mucho se ha escrito sobre la relación y amistad de Billo Frómeta con Renato Capriles, el dueño de Los Melódicos y de varias orquestas más que fundó a finales de los 70 y principios del 80, entre ellas, Los Solistas, la Inmensa y La Grande.

Renato ha demostrado ser un buen administrador. No es músico. Es muy disciplinado, se rodea de buenos músicos y buenos arreglistas. Ha llevado su orquesta por muy buen camino. En Venezuela hay cabida para más orquestas y mientras sean buenas la gente las prefiere“.

CANTO A CARACAS

‘Canto a Caracas’ es una de las canciones que Billo dedicó a “la ciudad de los techos rojos” para el cuatricentenario en 1967. Al final hay una frase donde el maestro consigna su deseo póstumo:

Y es que yo quiero tanto a mi Caracas/que solo pido a Dios cuando yo muera/en vez de una oración sobre mu tumba/el último compás de Alma llanera“.

Sigue siendo mi deseo y me acabo de comprar las cuatro mejores parcelas del cementerio, las más bonitas, las compré el mes pasado y las voy a visitar con mucha frecuencia, para saber exactamente dónde está la cosa. Y te aseguro que la intención es que me entierren en una de ellas. Por ahora, y como decía Cantinflas, ‘mientras el cuerpo aguante’, seguiré al frente de la orquesta“. En ese momento tenía 65 años.

Conforme a su voluntad, el epitafio se encuentra en su tumba en el Cementerio del este de Caracas.

JESUS DAVID QUINTANA

Más conocido como “el Motilón de oro”, Jesús David Quintana se destacó en Colombia como baladista a finales del 60. Ganó en 1969 la Orquídea de Plata Philips con la canción Soy como quieres tú. Billo era muy amigo de ‘El chato’, su padre y  le hizo los arreglos de la canción triunfadora.

LOS TRIUNFOS ME EMOCIONAN TODAVÍA

Billo ganó el primer Congo de oro en la modalidad  de orquestas en 1969. Este trabajo de mitad de año así lo testifica.

Ganar un Congo de oro, un Guaicaipuro de oro o un disco de platino, siempre emocionó al maestro Billo:

Te aseguro que los premios y distinciones me emocionan cada vez más. Las mujeres mayores agradecen mucho un piropo. A los 22 años lo toman como algo normal. En esta etapa de mi vida eso pasa conmigo“.

ODIO EL DINERO FÁCIL Y LOS JUEGOS DE AZAR

Cuando no existían las redes sociales ni los teléfonos inteligentes, entre algunos periodistas de farándula de la ciudad, se aseguraba que Billo era un ludópata, gran jugador y apostador de casinos. Durante su estadía en Barranquilla lo aclaramos:

Jamás he pisado un casino. Jamás he ganado un centavo pero tampoco lo he perdido. Nunca. Yo odio el juego, porque las cosas adquiridas de esa manera no tienen ningún valor, no costaron ningún trabajo.  Y también da dolor perder lo que le costó a uno tanto esfuerzo, simplemente por el deseo de enriquecerse fácilmente“.

ME FALTO APRENDER MUCHO EN LA MÚSICA

A pesar de ser un reputado músico continental, Billo no presumía saberlo todo:

A mi me faltó por aprender muchísimo. La música es infinita y hay muchas clases de música. Uno nunca llega a ser un músico completo. Si hablamos de música popular pudiéramos empezar por el jazz y la música folclórica de cada país. Seguir con la música internacional y mundial, la que perdura para siempre. Si no fuera así no hubieran existido un Mozart o un Beethowen, y todos componían distinto“.

AMO A TODOS SIN IMPORTAR LA NACIONALIDAD

Emulando a Ciro Alegría, quien dijo la celebre frase: “El mundo es ancho y ajeno”, Billo nunca quiso inmiscuirse en los roces diplomáticos entre las hermanas naciones que surgieron en aquella época:

No soy ni colombiano ni venezolano. Amo a los dos países. No se trata de querer a las personas por ser colombiano o venezolano, sino de querer a todo el mundo, sin importar de dónde son. La gente buena, honrada y trabajadora, vale donde quiera que haya nacido. La nacionalidad es un accidente. El elegante es elegante y el bien educado es bien educado, en cualquier parte del mundo“.

Sobre su nacionalidad complementó una frase que nos dio risa a todos:

– Maestro Billo, el 50% de los colombianos piensa que usted es venezolano.

– Y el maestro respondió: “Y lo mejor, es que el otro 50% de los venezolanos piensa lo mismo“.

En esta primera entrevista Billo se despidió así:

Yo nunca tengo un mensaje especial sino el mismo. Estoy contentísimo y pidiéndole a Dios que me de muchísimos años de vida. Muchísimos pudieran ser cinco; yo con cinco me conformo. Además, ya estoy viviendo de mis intereses. Te aseguro que los cinco años que pase, en Venezuela, Colombia, o donde sea, voy a tratar de querer siempre a mis amigos, de ser consecuente con ellos y de ser digno de la amistad y el cariño que me profesen“.

Después de esta primera entrevista, “el cantor de Caracas”  vivió 10 años más.

Jaime Rueda Domínguez