74 años de El Tablazo: donde murió Romelio Martínez

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El cerro de El Tablazo actualmente. En este macizo de roca a escasos kilómetros de Bogotá se estrelló el avión donde murieron barranquilleros de la familia Dugand Donado, Volpe y el futbolista Romelio Martínez Vergara y su hijo Romelio Martínez Junior.

Por: Jaime Rueda Domínguez

De Romelio Martínez, “el caballero de las canchas”, poca literatura está disponible en la red, si deseamos saber por qué el estadio de fútbol lleva su nombre.

Como tampoco abundan escritos sobre la vida de Tomás Arrieta, el legendario pelotero barranquillero en cuyo honor se bautizó en 1946 el estadio de béisbol de La María y  reemplazado por el Edgar Rentería.

En Wikipedia hay una corta referencia sobre Romelio Martínez, la que todo el mundo “corta y pega” sin ahondar en otras facetas.

Estamos en la semana del  aniversario 74 del trágico accidente aéreo del DC4 de Avianca, contra el cerro de El Tablazo. Ocurrió el 15 de febrero de 1947.

La tragedia se presentó en pocos segundos, cuando la aeronave estaba punto de aterrizar en el viejo aeropuerto de Techo. Por eso queremos compartir datos y anécdotas sobre el caballeroso profesor y deportista, cuyos  recuerdos se perdieron en la niebla del tiempo.

El estadio 

Cuando Empresas Públicas Municipales, gerenciada por el banquero norteamericano Samuel Hollopeter, construyó  el primer  estadio olímpico techado de Colombia y donde se practicó inicialmente “pelota caliente”, se llamaba simplemente el Municipal y así fue hasta 1970.

Recordemos que este escenario se hizo en 1934 en el barrio Colombia, con motivo de los Juegos Atléticos Nacionales qua iba a realizar Barranquilla en el 35, como así ocurrió.

A  raíz de la trágica desaparición de Romelio Martínez, el maestro Chelo De Castro, el más veterano cronista deportivo de la ciudad,  promovió exitosamente una campaña desde su columna escrita y su programa Desfile Deportivo, para que el estadio llevara su nombre teniendo gran acogida su propuesta.

Pero la afición futbolera, excepto los más veteranos barranquilleros, octogenarios o tal vez mayores, desconoce que Romelio Martínez fue un brillante profesor del Colegio Americano donde estudió como interno. Además de futbolista fue un destacado basquetbolista, perteneciente a la generación de deportistas barranquilleros que sobresalían en varias disciplinas.

Romelio no tomaba ni fumaba y jugó en el equipo de baloncesto con Elías Chegwin en el plantel presbiteriano.

Como futbolista jugaba de puntero izquierdo al lado del histórico Roberto “el flaco” Meléndez, conformando una llave temible. Antes de la llave Dida-Rada o Verón-Arango (Verango), y más recientemente Chará-Teo (el Chateo) primero fue la dupla Meléndez-Martínez.

Romelio  inició su carrera en el estadio Moderno de la calle 30 y luego en el Municipal cuando Júnior se traslada a este escenario en 1944.

Una anécdota con “El flaco” Meléndez

Roberto Meléndez, cuyo nombre lleva el Estadio Metropolitano, nos contó en una entrevista que nos concedió en su casa del barrio El Carmen el 8 de noviembre de 1999:

“Romelio jugaba a mi lado  en la punta izquierda, con Ramón Cuello (portero), Agustín Consuegra, Alejandro Consuegra, Rolong, Alex Herrera, Isidro Juliani, Pedro “la espada” Yepes, Julio Torres, Marcos Mejía, Felipe Suárez y Antonio Pastor.

Como deportista Romelio fue un gran jugador; zurdo, un caballero de la cancha, nunca fue expulsado. Jamás le dio una patada a nadie, ni siquiera a sus hermanos cuando jugaban contra el”.

Hablamos con el hijo menor de Romelio

Álvaro Martínez Vergara, hoy de 76 años, es el hijo menor de Romelio Martínez y hermano de Romelito, el mayor, quien también murió con su padre en el fatídico vuelo 144 de hace 7 décadas y 4 años.

Lo entrevistamos el 10 de noviembre de 2016, el día que empezaron las obras de reconstrucción del estadio Romelio Martínez, de cara a los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2018.

La familia Martínez Vergara se encontraba en la capital en la semana del accidente.

El Júnior, donde alineaba Romelio, tenía dos fechas  seguidas en Bogotá y Cali. La intención de Romelio era que su esposa Orfelina, una hija y Álvaro, regresaran a Barranquilla para disfrutar el Carnaval de Ana María Emiliani. Romelio quería permanecer en el altiplano y desde ahí volar a la capital vallecaucana.

Sin embargo, los planes  cambiaron y la familia regresó a la ciudad el miércoles 12 de febrero. El Sábado  de Carnaval 15 de febrero, Romelio salió temprano con su hijo mayor Romelito hacia el aeropuerto de Soledad, para abordar el avión DC-4 de Avianca que salía a las 10.00 a.m. para Techo y luego a Cali. El trayecto duraba más de 2 horas ya que esos aviones no volaban a más de 450 Km.

Los demás jugadores se adelantaron y viajaron a Cali primero.

Después de 1.00 de la tarde se conoció que el avión se había estrellado a escasos Kms de Bogotá al no poder rebasar el cerro de El Tablazo.

Álvaro Martínez, el hijo menor de Romelio Martínez.

La noticia se regó como pólvora en la ciudad que estaba a punto de arrancar la Batalla de Flores. Era imposible suspender la fiesta y la ciudad celebró en medio de este gran dolor.

El diario El Tiempo lanzó una edición extraordinaria. El DC4 iba piloteado por el Capitán Kenneth Newton, un estadounidense de Panam en préstamo a Avianca.

El capitán norteamericano no estaba acostumbrado a volar en un país tan montañoso como Colombia, y menos con la visibilidad limitada por nubes bajas.

Inició prematuramente el descenso hacia Techo y ocurrió la colisión.

Le faltaron pocos metros para coronar  la cima del cerro El Tablazo, en el acceso a la sabana por el municipio de Subachoque.

Se confirmó lo que se temía

Cuando llegaron las comisiones de rescate al escarpado lugar, comprobaron que los 51 ocupantes habían perecido. Fue el peor siniestro de la aviación comercial colombiana hasta esa fecha.

El avión tras estrellarse contra el cerro, estalló y cayó al abismo. El cuerpo de Romelio Martínez nunca fue encontrado. En cambio sí el de Romelito quien quedó aferrado al brazo de su padre. Fue reconocido por el anillo de matrimonio con el nombre de Orfelina, su madre, quien falleció en 2015 a la edad de 97 años.

La familia Martínez Vergara residía en el barrio Boston en la esquina de la calle 69 carrera 44, casa propia que les dejó el profesor tras su fallecimiento.  Luego vendieron la residencia a Jardines del Recuerdo y fue un comando político.

Álvaro Martínez recuerda con gratitud como los propietarios del Colegio Americano, norteamericanos, nunca los abandonaron al quedar súbitamente sin el sustento paterno.

Doña Orfelina también era profesora del plantel.  Como la casa era tan grande, fue acondicionada como pensión para recibir hasta 10 alumnas que venían de Estados Unidos como internas y así salieron adelante.

Este es apenas, un pequeño homenaje a la memoria Romelio Martínez, “El caballero de las canchas”.