El puente del INEM en Soledad nos recuerda “la imprevisión de lo previsible”

0
12

Por: Jaime Rueda Domínguez

La primera vez que escuchamos la expresión “imprevisión de lo previsible”, fue en sexto de bachillerato en el Colegio San José, en la cátedra de Cívica que nos dictaba el abogado y hoy dilecto amigo y vecino en Miramar, Víctor Manuel Cantillo Barraza.

Desde hace más de 50 años nos quedó claro que la “imprevisión de lo previsible está intrínsecamente relacionada con la negligencia, descuido o falta de diligencia al no anticipar situaciones, riesgos o consecuencias que eran lógicas, comunes o razonables de esperar. Es la omisión de medidas preventivas ante eventos que, por su naturaleza o antecedentes, podían haberse previsto, diferenciándose así del caso fortuito”.

Así la define hoy la IA y el concepto no ha variado en medio siglo.

Pues bien, desde hace más de dos años cuando llegó a la alcaldía de Soledad la médico, Alcira Sandoval Ibáñez, viene insistiendo en que el puente peatonal del Inem-Itida, en la calle 30, por donde cruzan a diario cientos de estudiantes, trabajadores, niños y adultos mayores, se deteriora en forma alarmante y en cualquier momento puede colapsar.

Además, el puente, construido en 1981, es objeto del pillaje frecuente de las estructuras metálicas, obligando a su cierre temporal.

Hacer uno nuevo o intervenir el actual para garantizar una estructura segura, es competencia exclusiva de la gobernación del Atlántico.

De nada han valido los reclamos, las cartas, los oficios y voces ciudadanas urgiendo acometer con prioridad una acción responsable.

Desde hace más de seis meses se asegura que el proyecto de intervención, se encuentra en estado precontractual, a la espera de la culminación de trámites técnicos, jurídicos y administrativos para su publicación en la plataforma SECOP II), pero parece que estuviera invernando como los osos del Polo Norte, porque del despacho de Eduardo Verano no sale la orden para iniciar los trabajos.

Mientras tanto, la administración invierte en Puerto Colombia millonadas en una Gran Vía anquilosada hace más de medio año, y dos corredores viales en Juan Mina y Caracolí, obras que indudablemente significarán desarrollo para el Atlántico, pero le es indiferente la suerte del vetusto puente.

De esta situación también conoce el Instituto Nacional de Vías – Invías.

Ahora, si nos ceñimos al concepto bíblico de cuándo se incurre en “culpa de sangre”, hasta la palabra de Dios en la llamada “Ley Mosaica”, se promulgó legislación preventiva para proteger al pueblo de derramar sangre inocente. Tenían que colocarse pretiles en los terrados de las casas para evitar que alguien pudiera caerse. (Dt 22:8.) El propietario de un toro debía adoptar medidas para que este no acorneara a nadie. (Éx 21:29.).

De modo que si llega a desplomarse el puente del INEM, por física negligencia del gobierno departamental o nacional, la sangre inocente que caiga allí será su culpabilidad y responsabilidad.