El edificio Palma, la joya del centro histórico que destruimos

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POR: JAIME RUEDA DOMINGUEZ

En 1928 en un terreno de la Nación que adquirió el industrial y comerciante Ángel María Palma Miranda, construyó con recursos propios detrás del Cuartel del Ejército un inmueble conocido por su apellido, el mítico edificio Palma.

Se levantó entre el callejón Córdoba (calle 33) y el paseo Colón (calle 34) con el callejón de El Líbano.

En 1937 nace el paseo Bolívar al trasladarse el monumento de Simón Bolívar desde el parque del mismo nombre frente a a iglesia de san Nicolás. La obra fue elaborada por el escultor francés, Emmanuel Frémiet, y donada por el filántropo barranquillero, Andrés Obregón Arjona en 1919, al conmemorarse los primeros cien años de la independencia de Colombia.

(Como referencia histórica recordamos que mediante el Decreto #05 del 9 de febrero de 1951, se ordenó la ampliación y pavimentación de la calle 34, desde la carrera 45 hasta la carrera 46. La disposición ordenaba que la vía tendría “ancho de 13 metros de línea de propiedad a línea de propiedad; con andenes de dos metros de ancho y calzada de 9 metros”).

El edificio Palma fue diseñado por el arquitecto catalán, Alfredo Badenes (1875-1944), con gran influencia estilística europea. El prestigioso constructor diseñó hermosas mansiones moriscas en Barranquilla y Cartagena.

Gracias a la investigación de la arquitecta, Karen David Daccarett, Mag. en Historia del Arte, conocemos los aportes de Badenes para la fabricación de baldosas hidráulicas, el diseño de carrozas para el Carnaval de Barranquilla y su pasión por la remodelación de edificios religiosos.

En el blog “Econoticias Regionales Barranquilla”, Karen David Daccarett, refiriéndose a Badenes escribe: “Sin embargo, el ingenioso valenciano desarrolla la mayor parte de su vida artística en Barranquilla dirigiendo importantes encargos:

Edificio Palma, Palace Hotel, Hotel Ritz, Hotel Moderno, quinta de Ascanio F. García, Edificio Eduardo L. Gerlein & Co., Edificio Fénix (uno de los más suntuosos de aquella época), casa de Manuel Julián Alzamora e iglesia de Nuestra Señora del Carmen, según precisiones de Don Ramiro (pseudónimo), un cronista y documentalista de aquella época.

Badenes  fue el constructor de la casa de Manuel Julián Alzamora (donde nace la leyenda de Joselito Carnaval), residencia ubicada en la esquina noroccidental del Camellón Abello con el callejón de El Progreso y donde nacía la calle España.

Asimismo, su nombre está  vinculado a otros trabajos locales como la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús y la capilla San Juan Bautista de la Salle”.

Durante su periplo, el edificio Palma tuvo tres vecinos: el Cuartel, el paseo Colón y el Paseo Bolívar.

Por 27 años el Palma fue el emblema de Barranquillla por su diseño republicano y arcos romanos.

UNA EXCELENTE RESEÑA

Le damos crédito al libro “Desarrollo Urbano del Centro Histórico de Barranquilla, Atlántico, 1905-1955”.

Investigación del arquitecto Juan Pablo Mestre Hermines, auspiciado en 2019 por la Gobernación del Atlántico, Secretaría de Cultura y Patrimonio. Para nosotros, la mejor descripción arquitectónica del Palma.

“El edificio Palma toma su nombre de su propietario, el empresario Ángel Palma. Edificado en 1928 en el predio ubicado en el Paseo Colon con Callejón Líbano, detrás del Edificio del Cuartel General.

Un año después, el mundo colapsaría con la Gran Depresión de 1929, situación que ha originado múltiples análisis económicos y políticos.

Barranquilleros mayores aún recuerdan su ascensor de ballestas, como el que tuvo el edificio OK, o los que aún funcionan en el Hotel del Prado y el edificio de Coltabaco en 20 de julio con el paseo Bolívar.

Este tipo de elevadores de principios del siglo pasado, traían cabina de madera, botoneras con pulsadores dorados, y puertas de rellanos de  malla, en hierro, cristal o madera.

En ese tiempo, un hito arquitectónico para la ciudad; no había otra que en sus dimensiones y diseño arquitectónico pudiera siquiera igualarle.

El Palma era un edificio con una modulación simétrica: dos volúmenes laterales de 5 pisos rematados en cúpulas y estas, a su vez, remataban en linternas cuadradas con pináculos.

El paseo Colón, engalanado por el Palma.

En el centro de la composición se presentaban 3 módulos de ventanería, las laterales rectangulares y las del centro con arcos escarzanos o rebajados.

El segundo piso tenía un balcón y una ventana más grande que las demás. Usualmente fue utilizado con fines políticos para dar discursos a la Plaza Pública.

Seis fajas verticales de piso a cubierta rematadas en pináculos, le transferían una sensación de altura e imponencia.  Los remates del edificio en las esquinas se hicieron  en chaflán.

El paseo Bolívar, adornado por el Palma.

El 9 de julio de 1938 en la azotea se instaló el famoso aviso luminoso de la Casa Bayer, por parte del señor Hans Tieck, Gerente de Bayer Colombia Barranquilla.

El manierismo (estilo artístico que surgió en Italia a comienzos del siglo XVI), influencia estilística bajo la cual fue construido el Palma, es una corriente derivada del Renacimiento.

Se daba prioridad a los propósitos artísticos, pretendiendo básicamente la organización armoniosa de los paramentos (muros), la transformación mediante la combinación y el uso de elementos icónicos de las artes clásicas. El manierismo fue considerado una técnica experimental” .

EL EDIFICIO PALMA: NUESTRA INVESTIGACIÓN

El edificio Palma es hasta la fecha el inmueble más fotogénico y fotografiado  en la historia del Centro Histórico (el rectángulo que forman las calles 30 a la 45 entre carreras 38 a la 46).

Ahora, con el auge de las redes sociales, descendientes de aquellos barranquilleros de hace casi cien años,  han desempolvado y compartido generosamente decenas de postales del Palma en blanco y negro, y una que otra retocada.

En la siguiente foto de perfil del edificio Palma alcanza a verse el aviso de “Viajes Ramarbe”, la agencia de turismo fundada en 1935 por Ramón Martínez Bermúdez.

En este último edificio funcionaron durante 25 años las oficinas principales de la aerolínea barranquillera Aerocóndor (Aerovías Cóndor de Colombia), desde el 3 de febrero de 1955 hasta su liquidación el 24 de abril de 1980.

El edificio Palma visto por la calle 34 viniendo de la carrera 46. Biblioteca Nacional de Colombia, foto Nereo López.

Hace algunos días apareció un video de 1940 sobre la Barranquilla señorial de esa década, que empieza con las imágenes a color nunca antes vista del Palma. En esos pocos segundos alcanza a verse su color original crema con cúpulas granate.

Foto de don Ángel Palma tomada del libro de Cementos Caribe.

“Era la obra más importante que tuvo la ciudad en su periodo republicano, el edificio de mayor envergadura y el que tenía mejor posición arquitectónica porque podía verse desde muchas partes. Fue una pérdida irreparable para Barranquilla”, destaca el arquitecto restaurador, Ignacio Consuegra Bolívar.

Indudablemente era una obra arquitectónica espectacular desde cualquier ángulo.

El Edificio Palma visto desde el callejón de El Líbano de arena, (Kra 45), vía que posteriormente fue pavimentada por las Empresas Públicas Municipales.

Rápidamente el edificio de don Ángel se erigió en el orgullo de la ciudad progresista, el más imponente y señorial del centro histórico, al que José Ignacio Vengoechea, su sobrino y una de nuestras fuentes, llama “Centro tradicional”.

Cuando Elías Pellet Buitrago funda la radio comercial en Colombia, la HKD, el 8 de diciembre de 1929, el Palma tenía más de un año de estar funcionando. Pellet instaló un altavoz en el balcón del segundo piso.

QUE DICE LA HISTORIA

El inmueble que nunca debió tumbarse empezó a deteriorarse prematuramente. Estaba sobre el Paseo Colón, detrás del cuartel del Ejército, donde está la estatua ecuestre del Libertador. Por eso la carrera 44 es conocida como el callejón del Cuartel.

Como Palma Miranda no quería que la guarnición siguiera estorbando su edificio,  le propuso al Ministerio de Guerra donar unos terrenos al norte (hoy barrio Paraíso)  para trasladar allí el cantón, hecho que se produjo finalmente en 1936.

Instalaciones del Cuartel (demolidas en 1936) frente al edificio Palma

Así se adecuó el Batallón Nariño, Distrito Militar No. 10, o el Batallón de Policía Militar, terreno de 35 hectáreas donde el Distrito construirá algún día el Parque Central.

El Palma tenía cinco pisos y era exclusivamente de oficinas. Allí funcionó durante 25 años  el Correo Aéreo, en aquellos días llamada la Oficina Postal, y fue el  último inquilino en desocupar el primer “rascacielos” que tuvo la ciudad, para quedar en el más absoluto abandono.

Las oficinas del Correo se trasladaron al edificio Nacional en construcción en 1954. llamado después Centro Cívico.

Aparte de un artículo de prensa pidiendo demoler el Palma,

También, albergó desde 1929 hasta 1937, la sede de la Universidad Comercial del Atlántico, dirigida y fundada por Helena de Chauvin, con la rectoría de Miguel Moreno Alba.

Aviso publicado en el diario La Prensa.

Se dictaban “cursos completos de comercio y cultura general para ambos sexos, internado, semi-internado para señoritas, con horarios diurnos y nocturnos”, según reza un aviso de prensa de la época, que remataba diciendo: Dirección: Plaza de Bolívar, Edificio Palma – Barranquilla.

El Palma de noche con el aviso de la Bayer

Desde sus balcones habló varias veces a las multitudes, el caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán, antes de su asesinato el 9 de abril de 1948.

HENRY WALLACE HABLO DESDE EL PALMA

El 24 de abril de 1943 (en plena Segunda Guerra Mundial) vino a Barranquilla el vicepresidente de los Estados Unidos, Henry A. Wallace, para colocar la primera piedra del la estatua a Washington en el parque del mismo nombre, en la 53 con la 80.

(La crónica completa de este parque la publicamos en nuestra página web www.ruedalaeconomia.com, el 16 de mayo de 2020 con el título: “En 1943 comienza la historia del parque Washington).

Wallace, después de aterrizar en el  aeropuerto de Soledad a las 3.45 p.m. de ese sábado, se dirigió al Paseo Bolívar donde tuvo lugar el acto oficial de bienvenida.

La misma foto del Palma  de Nereo López retocada,

El alto representante del presidente de EEUU., Franklin Delano Roosevelt, “saludó a la ciudad desde el balcón principal del edificio Palma, donde fue aclamado por la multitud tras exaltar y elogiar al Libertador Simón Bolívar”.  (Memorias del Prado, Arquitectura y Urbanismo).

EL PALMA POR DENTRO

En el primer piso había un local donde vendían libros y revistas usadas en buen estado y a precio reducido. Muchos en inglés y francés. Ese tipo de negocios  floreció exitosamente en en el Centro. Le seguirían Pica Pica, San Nicolás y el mercado del libro en la antigua Casa Vargas desde 2014.

Con motivo de las III Olimpíadas Nacionales, celebradas en Barranquilla en 1935, la Oficina de Correos y Telégrafos de Colombia timbró una estampilla con el símbolo de la ciudad: el Edificio Palma.

Antes de ser demolido en 1954, en lugar de hacerle una reingeniería, el Palma empezó a deshabitarse. Los últimos pisos se veían solitarios.

Sufrió el mismo proceso de olvido y desvalorización que han vivido la gran mayoría de inmuebles construidos entre la calle 30 y la 34 y que solo, hasta ahora, las últimas administraciones se han interesado en recuperar.

Lo más triste es que un influyente diario local, saludó con euforia el día que demolieron el Palma, despidiéndolo como “un inmueble vetusto”, cuando solo tenía 27 años.

El estadio Metropolitano Roberto Meléndez  cumplió  34 años  el 11 de mayo y nadie está pensando en dinamitarlo todavía.

Lastimosamente el Palma languideció y no tenía un buen mantenimiento por ser una propiedad privada, sin dolientes.

No ocurre esto con los inmuebles del estado, que pueden recuperarse con cuantiosas partidas, al no poderse vender ni enajenar.

Interior del edificio Palma convertido en escombros tras su demolición. Foto original publicada por el Diario la Prensa; hoy reposa en el Archivo Histórico a del Atlántico.

En cambio, las obras civiles privadas después de 50 años entran en la etapa de depreciación y desaparición, pero al Palma le ocurrió a los 27 años de construido.

El 27 de junio de 1954 el Concejo Municipal de Barranquilla ordenó la demolición del edificio Palma “para darle paso y continuidad a las obras de ampliación del Paseo Bolívar”.

El 26 de octubre de 1954 en las páginas del diario El Heraldo el alcalde municipal, Rodrigo Carbonell, anunció oficialmente la demolición del elegante inmueble.

Las obras alegadas para tumbarlo jamás se hicieron. Ahí está el mismo paseo de Bolívar  de toda la vida.

El despropósito se ejecutó sin contemplación en el 54 y no en el 55 como se repite equivocadamente en las redes. Es más, está escrito en el Mausoleo de don Ángel Palma en el Cementerio Universal, que describimos al final de otra crónica, dedicada a don “Ángel María Palma, el gran empresario olvidado de Barranquilla”, también de nuestra autoría.

Este atentado al patrimonio arquitectónico de la ciudad comenzó a perpetrarse en la primera semana de octubre del mismo año, según registró El Heraldo el 30 de septiembre de 1954.

Así, tras una acción que aún lamenta la ciudadanía sensata, desapareció para siempre este icono urbano, recordado únicamente en añejas fotos y recortes amarillentos de prensa.

LA SOCIEDAD DE MEJORAS PUJABA PORQUE SE CONSERVARA

Durante la presidencia de don Ezequiel A. Rosado en la Sociedad de Mejoras Públicas, desde las páginas de la Revista Mejoras  se abordó el tema alusivo a la necesidad de ampliar el Paseo Bolívar, pero dejando el edificio Palma. [Fuente: Revista Mejoras, Archivo Histórico del Atlántico].

“El Paseo de Bolívar debía ser por fuerza ampliado y habilitado para la circulación de
grandes volúmenes de automóviles, así como debía ser un articulador con los barrios residenciales del sur de la ciudad. Para tal motivo, se propuso la ampliación del paseo –que en la época iba desde la carrera del Progreso hasta la Avenida Stuart –hacia el sur, hasta tan lejos como el hospital de Barranquilla, mientras debía permanecer como remate el edificio Palma, ornato arquitectónico de Barranquilla, y la ampliación de la calle Córdoba, la calle que ocupa el costado oriental del paseo, hasta la Intendencia Fluvial, empalmando así con la Avenida Olaya Herrera y los muelles fluviales embellecidos“.

LA CARTA DE EZEQUIEL A. ROSADO A EVARISTO SOURDIS JULIAO

En la red social Facebook, Carlos A. Sourdis Pinedo, biznieto de don Ezequiel Rosado, administrador del sitio Personajes y Ambientes Históricos de Barranquilla, publica una carta firmada por su bisabuelo, y acota un comentario de introducción:

“LA COSA DEBE PENSARSE TRES VECES, Y DESPUÉS NO HACERSE”
El siguiente texto es de una carta de 1942 dirigida por mi bisabuelo Ezequiel A. Rosado Molina en su condición de Presidente de la Sociedad de Mejoras Públicas de Barranquilla, a mi tío abuelo Evaristo Sourdis Juliao,  en ese momento  Representante a la Cámara por el Departamento del Atlántico, exponiéndole las razones por las que no debería ser demolido el EDIFICIO PALMA ni el de Molinos La Corona:
Barranquilla, 23 de noviembre de 1942
Señor doctor
Evaristo Sourdis
Bogotá.
Muy estimado amigo:
Me refiero en su atenta del 19 de los corrientes, agradeciéndole mucho sus honrosos conceptos sobre el artículo de MEJORAS.
Me dice usted que el proyecto objetado acertadamente, a mi entender, por el Ejecutivo, relacionado con la demolición de tres valiosas manzanas de la ciudad, hacia el Norte del Paseo de Bolívar y el presentado por los Senadores Alcalá y Navarro pueden conciliarse, ensanchando el Paseo de Bolívar y atendiendo a la construcción del Palacio Nacional.
Con este motivo, me tomo la libertad de darle a conocer las impresiones de una gran mayoría de barranquilleros, a fin de contribuir, de este modo, a la mejor solución de estos proyectos.
Con respecto a la ampliación del Paseo de Bolívar, debo manifestarle que todos somos partidarios de ella; pero antes de hacerlo, debemos estudiar mejor la cuestión no sea que se sume un nuevo error a los tantos que llevamos cometidos ya en materia de alineamientos, construcciones etc.
La opinión general aquí es la de que en caso de hacerse esa ampliación, debe practicarse hacia el lado sur de ese Paseo, por razones de estética, de economía, conveniencia del tránsito, puesto que se conectaría con las carreras que dan acceso al Terminal Marítimo, etc.
Este plan de ensanchamiento ha sido ya aconsejado por el competente urbanista profesor Brunner.
La prolongación del Paseo de Bolívar hacia el otro extremo, es decir, hacia el norte, por lo que veo, es contraria a la opinión de la mayoría, y a fe que tiene razón, pues usted ve que se destruye un edificio como el de Palma que es un ornato de la ciudad de inapreciable valor, puesto que sirve de fondo a ese suntuoso paseo; porque habría de demoler tres manzanas donde se encuentran también edificios valiosos como el de los Molinos “La Corona”; todo lo cual significa fuertes erogaciones innecesarias.
Pero no es esto todo; una vez hecho ese tremendo desembolso y arrasadas esas tres manzanas, quedamos con que no se dispone todavía del predio para el Palacio Nacional; que los terrenos de ese sector son muy deleznables, sin perspectivas, excéntricos y sin ninguna importancia comercial, y como si todo esto no fuera suficiente, destacaríamos como fondo de la estatua del Libertador y de este Paseo (atérrese querido doctor) el edificio donde funciona el bombeo de los detritos de la ciudad.
Creo que aquí cabe decir aquello de que: “la cosa debe pensarse tres veces, y después no hacerse”.
En mi humilde concepto y en relación con la ampliación del Paseo Bolívar, lo mas indicado fuera disponer que sean levantados los planos de la ciudad futura por buenos urbanistas, a fin de evitar que se sigan cometiendo tantos errores irreparables, en los planes constructivos de la ciudad.
Usted sabe que mi intervención en estas cosas carece desde luego de todo interés personal, y que al hacerlo, solamente me guía el sincero deseo de servir a la ciudad en la modestísima escala de mis posibilidades y cumplir así con los deberes que yo creo que me impone mi condición de Presidente de la Sociedad de Mejoras Públicas.
Copia de esta carta, me permito rotular a algunos amigos de la diputación del Atlántico al Congreso, a fin de que conozcan las impresiones que al respecto he podido recoger y que someto respetuosamente a su ilustrada consideración y benévola amistad.
Reitero a usted mis agradecimientos y me suscribo su devoto amigo.
E. A. Rosado
Como ocurrieron los hechos, concluimos que las inquietudes profundas y válidas de don Ezequiel, fueron desestimadas.
DESPUES DE LA DEMOLICION
En la década del 60, su hijo, Ángel Palma Molinares (Angelito, 1905-1995), le vendió el lote a la Caja de Crédito Agrario en $150.000 (ciento cincuenta mil pesos). En su lugar se levantó la sede regional de la Caja de Crédito Agrario, Industrial y Minero  en 1965, declarada patrimonio arquitectónico nacional en 1994. Esa es otra historia. Es un inmueble intocable. Además, ganó un premio nacional de arquitectura. Hoy la Torre Manzur es el nuevo nombre del inmueble.

A no ser por ese disparate, allí estuviera todavía el Palma, como se conserva incólume el edificio García, construido en 1939 por don Ascanio García, obra del arquitecto cubano Manuel Carrerá Machado.

La biografía de don Ángel Palma esta publicada aparte en nuestra página web www.ruedalaeconomia.com con el título: “Ángel María Palma, el gran empresario olvidado de Barranquilla”.

Jaime Rueda Domínguez