Ciénaga de Mallorquín, atractivo natural que fortalece el aviturismo

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Con la apertura del ecoparque, propios y visitantes podrán contemplar las especies que se encuentran alrededor de la laguna costera.

El proyecto de recuperación de la ciénaga de Mallorquín, reconocido por el Gobierno nacional como Atractivo Turístico Natural, avanza para dignificar turísticamente esta zona con un ecoparque entre Las Flores y La Playa, y preservar el ecosistema natural, del cual también hace parte una diversidad de aves que habitan en este mágico lugar.

La laguna costera, con 650 hectáreas (6.5 km2) y 1 metro promedio de profundidad, es la más grande del Caribe colombiano.

En sus alrededores se encuentran aves como la cigüeñuela cuellinegra, pelícano pardo, rabihorcado magnífico, aratinga pertinaz, la golondrina común, garza real, carpintero amarillo, mariamulata, guacharaca caribeña, gavilán pollero, lechuza y periquito manglero, entre muchas más.

Por riqueza natural, la Alcaldía de Barranquilla quiere fortalecer el aviturismo, toda vez que estas obras resaltan la diversidad de aves del lugar y mejoran la oferta del destino para aviturismo.

Además, involucra a las comunidades locales, a los visitantes, a los investigadores y estudiantes, tejiendo esfuerzos que generen beneficios por conservación.

Bondades del proyecto

Gracias a la renovación con el rescate de la playa de Puerto Mocho, del tren turístico del tajamar occidental, del saneamiento del recurso hídrico de la ciénaga de Mallorquín y del ecosistema natural, el desvío y tratamiento de las aguas negras, la ciudadanía, entre niños, jóvenes y adultos, podrá concurrir masivamente con sus binoculares y cámaras para captar las mejores imágenes de estas aves, para observar cada una de estas especies en estas zonas protegidas.

Además, una de las ventajas es que con estas inversiones se pone fin a las invasiones y demás actividades irregulares de larga data.

En lo ambiental, este es un proyecto que contribuye a erradicar la contaminación que aquí siempre ha prevalecido y a salvaguardar estas especies que, en la actualidad, son más vulnerables a los cambios climáticos.

En tal aspecto, las aves, luego de recorrer centenares de kilómetros, llegan a este lugar agotadas y fatigadas, a descansar, alimentarse y tomar nuevamente fuerzas para reanudar su travesía.

Aunque anteriormente,  estas especies encpontraban un ecosistema degradado, pero actualmente se trabaja para que tengan un mejor hábitat para desarrollarse.

Expertos en el tema, que han estudiado los diferentes problemas que afectan a este cuerpo de agua, han sido conscientes de las bondades medioambientales y ecológicas que significa para Barranquilla convertirla en una ‘biodiverciudad’ que incluye a la flora y a la fauna.

Mallorquín será un deleite para quienes visiten una de las más importantes obras construidas en Barranquilla en los últimos 12 años, en donde están asentadas otras especies, en su mayoría acuáticas.

Fuente: Alcaldía Distrital de Barranquilla