Una anécdota con ‘el mufa o el puchero’ Jose Varacka y sus diferencias con Edgar Perea

0
721
Cortesía El Heraldo.

Una vez reapareció el Júnior de Barranquilla en 1966, luego de 13 años ausente del torneo, la primera directiva continuó apostándole a la escuela de jugadores brasileros, apetecida por la afición local..

Llegaron Dida, Ayrton, DaCunha, Botejara, Bruno, D’Amaral, Laerte, Escourinho, Valentín, Paula Cesar Lima y su medio hermano, Federico, ambos hijos del técnico, también de la tierra de la samba: Marinho Rodrigues de Oliveira,

En 1971, luego de participar pobremente, como subcampeón, en la Copa Libertadores de América y ser barrido por el Deportivo Cali, Barcelona y Emelec de Ecuador, el equipo atraviesa una nueva crisis económica que lo tenía al borde de la desaparición, cuando surge la chequera salvadora de los hermanos Char, con Fuad a la cabeza, y evitan la debacle.

46 años después esa historia no ha cambiado.

Los Char traen  también jugadores brasileros  para la campaña del 72:  Víctor Ephanor, Chiquinho, Caldeira, Ney, y Careca.

Mucho ‘jogo bonito”, gambetas y túneles para la tribuna, pero finalmente seguía la misma frustración desde 1948, sequía de títulos y no había una sola estrella en el escudo del cuadro tiburón.

Llega 1975 y cuando el torneo ya estaba avanzado, Fuad Char mira hacia el sur del continente, en los años gloriosos del River Plate, Estudiantes de La Plata, Independiente de Avellaneda, Racing, Boca y Rosario.

Y  trae a Jose Varacka, un histórico del mediocampo de la Selección Argentina, pero cómo técnico no era un triunfador. Es más, le decían “la mufa”, un argentinismo que literalmente significa “que trae mala suerte”.

Aterrizó en Barranquilla y se trajo a dos jugadores, que los cincuentones y sesentones  de hoy aún recuerdan: Juan Carlos Delmenico y “el flaco’ Sergio Cierra.

En el imaginario del barranquillero, Delmenico y Viera, son los dos mejores arqueros que han pasado por la institución y es indiscutible.

En ese año, Efraín El Caimán Sánchez, alcanza el subcampeonato de la Copa America, detrás de Perú.

Hay que ser claros. De entrada, a Edgar Perea, a la sazón gerente de La Voz de Barranquilla de RCN, narrador y comentarista de la cadena y sempiterno rey de la sintonía, no le cayó bien la presencia de Varacka en el banco técnico tiburón.

No exageraríamos si afirmáramos que  el argentino “le caía gordo’ al Campeón.

Como el mismo decía, “le dio hasta con el balde del agua” desde su micrófono. Todas las tardes, después de 1,00 se la montaba desde Comentando Los Deportes.

Lo quería fuera del equipo, le restregaba lo de “mufa”, “técnico fracasado”, ‘Barranquilla no gradúa a mediocres”, etc.

Y fue más allá. Ya el Caimán Sánchez había quedado libre y empezó a promoverlo por las ondas hertzianas, para dirigir al Júnior.

Cualquier día, saludó como de costumbre a la 1.00, enseguida llamó a Rafael “Maracaná” Manjarres, conductor del Transmóvil #4 de RCN Barranquilla y se le llevó para el Centro.

Se subió a la escotilla del “gigante amarillo” y desde allí comenzó a pregonar: “Caimán sí, Varacka no”.

Recorrió 40 cuadras, desde la calle 73 bajando por el callejón de Progreso -carrera 41-, llegó al Paseo Bolívar y regresó por 20 de julio a los Estudios a continuar dándole palo en el programa.

La gente lo vitoreó, pero Varacka no se fue y Fuad Char no hizo eco de su deseo.

Finalmente, Varacka le ganó el pulso a Perea. gana el torneo apertura de 1976 y estalla la Júniormanía.

Se mete a la afición al bolsillo y la musa inspira a los talentos criollos a componerle canciones al equipo que llegó a ser conocido como Los Obreros.

Pedro Beltrán graba Júnior berraquera. Alfredo Gutierrez, los Obreros y La Bandita, Ataca el equipo de Varacka. Y en todas se menciona a Jose Varacka.

Luego, tras el primer título en 1977, que finalmente se  consiguió de la mano de Juan Ramón “La Bruja” Verón, porque Varacka dejó el barco solo a pocos días de los hexagonales y tras ganar la segunda estrella en el 80 en Cali, Perea y El Puchero se hicieron grandes amigos.

Varacka impuso este récord que sigue vigente 41 años después

El mayor invicto en condición de local en la historia del fútbol colombiano la tiene el Junior de Barranquilla.

Los tiburones lograron 48 fechas sin perder en el viejo Romelio Martínez entre el 27 de noviembre de 1975 y el 31 de julio 1977,  con el entrenador argentino José Varacka. Y la marca no ha sido superada en cuatro décadas.

Un solo recuerdo del técnico que nos enseñó a ganar en el fútbol colombiano, Jose Varacka, quien hoy se fue a dormir temporalmente.

Jaime Rueda Domínguez